💰 Kiflow Cobranza
Ya hiciste el trabajo, ya entregaste, ya facturaste. Y el dinero no llega: más de la mitad de las empresas mexicanas trae cartera vencida, y siete de cada diez empresas pequeñas y medianas cobran con retrasos de hasta noventa días.
Perseguir pagos es el trabajo más incómodo del negocio. Nadie quiere ser el que insiste — el que debe también es un cliente que quieres conservar — y siempre hay algo más urgente que hacer hoy. Así que los recordatorios salen tarde, sin registro de qué se prometió, o de plano no salen.
Y no es una molestia contable: la cartera vencida es de las principales causas de muerte de las pequeñas empresas en México. Ese dinero ya es tuyo. Lo que te falta no es cobrar más fuerte — es un sistema que persiga todos los días, sin cansarse y sin pelearse con nadie.
Funcionalidades concretas, no promesas.
Un aviso amable días antes de que venza la factura. La mitad de la cobranza es no dejar que se venza: al cliente que se le juntó, un recordatorio a tiempo le resuelve más que tres reclamos después.
Recordatorios escalonados con el espaciado que definas, sin duplicarse y sin perder la cuenta. En cuanto hay pago o respuesta, la cadencia se detiene sola.
«Te deposito el viernes» deja de ser aire: queda registrado, y el viernes el sistema verifica. Si no cayó, retoma el seguimiento y te lo hace saber.
Solo días hábiles y en horario permitido, tono respetuoso siempre, y jamás contacta a familiares ni terceros. Las reglas de Condusef y Profeco vienen configuradas — no dependen de que alguien se acuerde.
Cuando alguien acumula demasiados días o rompe promesas repetidas, te avisa para que decidas tú: llamada personal, convenio, o parar. El sistema persigue; las decisiones difíciles son tuyas.
Cuánto te deben, quién, desde hace cuánto y qué ha prometido cada quien — en un panel, no en la memoria del que cobra.
De tu Excel o tu sistema: facturas, montos, fechas de vencimiento y contactos. Lo hacemos nosotros como parte de la implementación — con una lista de cuentas por cobrar basta para arrancar.
Cómo habla, cuándo recuerda, cuánto espera entre mensajes, cuándo insiste y cuándo te escala. El bot cobra como cobraría tu mejor administrativa: firme y educada.
Tu número de WhatsApp Business por la API oficial de Meta. El recordatorio le llega a tu cliente del número de tu empresa, no de un desconocido.
Días promedio de cobro y monto vencido se miden desde el día uno. El resultado se ve en pesos recuperados contra cómo estabas antes — no en reportes bonitos.
Todos nuestros sistemas corren sobre la misma base técnica — respuestas fundamentadas en tus documentos, tus datos aislados de los de otros clientes y cada respuesta trazada con su costo. Cómo está construida.
Preferimos decírtelo aquí que en la junta de arranque.
Se enoja menos que con el silencio seguido de un reclamo. El mensaje llega del número de tu empresa, con tu tono, claro y a tiempo — eso se percibe como una empresa ordenada, no como una agencia de cobranza. Y en cuanto tu cliente responde, la conversación puede tomarla una persona.
Sí, con las mismas reglas que la cobranza telefónica: horarios permitidos en días hábiles, tono respetuoso, nada de amenazas y prohibido contactar a terceros. El sistema trae esas reglas configuradas de fábrica, porque las multas por hostigamiento existen y van contra tu empresa, no contra el bot.
La cadencia se detiene de inmediato. Si respondió con una promesa de pago, queda registrada y se verifica en la fecha prometida. Si pagó, el caso se cierra. Nadie recibe un recordatorio después de haber pagado — que es la forma más rápida de quedar mal.
De tu lista de cuentas por cobrar. Un Excel con factura, monto, vencimiento y teléfono es suficiente para arrancar; la cargamos nosotros y definimos contigo cómo se mantiene al día según tu proceso.
Está pensado primero para facturas entre negocios, que es donde vive la cartera vencida de un negocio. Para cobrar a consumidores aplican las mismas reglas de horario y tono, y el sistema las respeta igual.
Depende de la edad de tu cartera, y desconfía de quien te prometa un porcentaje sin verla. Lo que dice la evidencia: los mensajes de WhatsApp se leen casi siempre (98%, contra ~20% del correo) y la mejora se concentra en la cartera temprana. Por eso se mide contra tu línea base desde el primer mes — el número que te enseñamos es el tuyo, no el de un folleto.
Los software de cobranza te venden la herramienta y tú la operas — y la mayoría apunta a bancos y financieras, no a un negocio como el tuyo. Aquí la implementamos nosotros: cargamos tu cartera, escribimos el guion contigo y lo ajustamos mes a mes. Y corre en el mismo WhatsApp que tus clientes ya usan.
El motor de seguimiento sí — es el mismo que persigue prospectos en producción para Kiflow Leads. Apuntarlo a facturas vencidas es el piloto que estamos abriendo con precio de caso de estudio: entras más barato a cambio de que podamos contar el resultado con números.