Los nueve servicios de Kiflow corren sobre la misma base técnica. Los agentes responden a partir de los documentos de cada cliente y no de internet; la información de cada empresa está aislada de las demás en el token de sesión, en la memoria temporal y en la base de datos; cada respuesta queda trazada con su costo para poder medir el retorno; y el modelo de IA se elige por configuración, así que cambiar de proveedor no implica reescribir el sistema. Los mensajes salen por la API oficial de WhatsApp Business de Meta, con el número verificado de la empresa.
Esta página es para quien quiere ver el motor antes de firmar — normalmente el área de sistemas del cliente. Si lo que buscas es qué resuelve cada sistema, están en servicios.
Última actualización: 25 de agosto de 2026
Sobre los documentos de tu empresa, no sobre lo que el modelo aprendió en internet. Cargamos tus manuales, catálogos, listas de precios y políticas; antes de responder, el agente busca el fragmento que aplica y redacta a partir de él. Es lo que en la industria se llama RAG (generación aumentada con recuperación), y es la diferencia entre un asistente que cita tu política de garantía y uno que se la inventa con seguridad.
Cuando la respuesta no está en tus documentos, el agente lo dice y escala a una persona, en vez de rellenar el hueco.
No, y no depende de que el código se porte bien. Cada empresa tiene su identificador propio y la separación está impuesta en tres capas: en el token de la sesión, en la memoria temporal y en la base de datos misma, con reglas a nivel de renglón (RLS) que impiden leer un dato de otra empresa aunque una consulta viniera mal escrita.
Es el requisito que nos autoimponemos desde el primer día porque un solo cruce de información entre dos clientes es irreparable.
Cada conversación queda registrada con su rastro completo: qué se preguntó, qué documentos consultó, qué respondió y cuánto costó esa respuesta en pesos. Usamos Langfuse para la trazabilidad, y el consumo del mes se ve en tu panel junto con los mensajes entregados.
Sin esto no hay forma honesta de decirte si el sistema te está ahorrando dinero. Por eso es obligatorio en cada implementación, no un extra.
Se cambia en un archivo de configuración y listo. El proveedor del modelo nunca está escrito dentro del sistema: vive en la configuración de tu cuenta, junto con el tono, los límites y las reglas de tu negocio. Cambiar de proveedor no reescribe nada.
También significa que un modelo caído no te deja mudo: hay un modelo de respaldo configurado que entra solo.
Por la API oficial de WhatsApp Business de Meta, con tu número de empresa verificado. No usamos librerías no oficiales que se conectan como si fueran un celular — son más baratas y más rápidas de montar, y son también la razón por la que a muchos negocios les terminan bloqueando el número.
Tu cliente ve el mensaje llegar del número de tu empresa, con tu nombre. Nosotros operamos la conexión; el número es tuyo.
Hay límites definidos antes de salir en vivo: temas que no toca, tope de mensajes por día, horarios y las señales que obligan a escalar a una persona. Tu equipo puede tomar cualquier conversación desde el panel y seguir contestando por el mismo WhatsApp, sin que el cliente note el cambio.
El bot atiende el volumen repetitivo. Las decisiones que valen dinero o que huelen a problema siguen siendo de una persona.
Se manejan conforme a la ley mexicana de protección de datos. Podemos exportar o borrar todo lo de una persona que ejerza sus derechos ARCO, queda registro de la solicitud, y las conversaciones viejas se depuran solas según el plazo de retención que definas.
Quién pide y quién borra queda asentado. Es el mínimo para que el responsable de datos de tu empresa pueda dormir.
Construir el sistema es la mitad del trabajo. La otra mitad es que siga funcionando cuando nadie está viendo.
Una batería de pruebas automatizadas corre completa antes de publicar cualquier modificación. Un cambio que rompe algo no llega a tu número de WhatsApp.
Revisiones periódicas avisan si suben las escalaciones o si el agente empieza a rechazar preguntas que antes contestaba. El aviso llega antes de que lo notes tú.
Antes de encender medimos cómo estás hoy. Lo que se reporta después es la diferencia contra ese número, no una estadística de folleto.
Las respuestas flojas, las preguntas nuevas y los temas que hay que bloquear se revisan en la sesión mensual. Eso es lo que paga el retainer.
Preferimos decírtelo aquí que en la junta de arranque.
RAG significa «generación aumentada con recuperación». En corto: antes de contestar, el sistema busca en tus documentos el fragmento que aplica a la pregunta y redacta la respuesta a partir de ese fragmento. Sin eso, un modelo de lenguaje responde con lo que aprendió de internet, que no incluye tu lista de precios ni tu política de garantía — y cuando no sabe, tiende a inventar. Con RAG la respuesta queda anclada a tu información.
Con aislamiento en tres capas. Cada empresa tiene un identificador propio que viaja en el token de cada sesión; la memoria temporal está separada por empresa; y la base de datos aplica seguridad a nivel de renglón (RLS), que es una regla del motor de base de datos — no del código de la aplicación — que impide devolver renglones de otra empresa. Aunque una consulta saliera mal escrita, la base de datos no entrega el dato.
Con los principales del mercado, y la elección se hace por servicio y por cliente en un archivo de configuración, no en el código. Eso permite usar un modelo económico para tareas simples y uno más capaz donde hace falta, cambiar de proveedor cuando sale algo mejor, y tener un modelo de respaldo que entra solo si el principal falla.
Sí, y es parte del entregable. Cada respuesta queda trazada con su costo, y el panel muestra el consumo del mes junto con los mensajes entregados y las conversaciones atendidas. Es la única forma honesta de comparar lo que cuesta contra lo que ahorra.
Sí, la API de WhatsApp Business de Meta (Cloud API), con el número de tu empresa verificado. Evitamos a propósito las librerías no oficiales que se conectan simulando un celular: salen más baratas, pero violan los términos de Meta y son la causa más común de que un negocio pierda su número de WhatsApp.
Sí. Desde el panel se ve la conversación en vivo y cualquier persona de tu equipo puede tomarla y seguir escribiendo por el mismo WhatsApp. El cliente no percibe el cambio; sigue siendo el número de tu empresa.
No. Tus documentos y las conversaciones de tus clientes se usan para operar tu sistema: responder, medir y mejorar tu implementación. Los detalles del tratamiento y de los proveedores involucrados están en nuestro aviso de privacidad.
Es tuyo. Tus documentos, tus conversaciones y tus métricas se exportan y se entregan. La configuración de tu implementación también es tuya; lo que no se transfiere es el sistema en sí, igual que con cualquier consultoría.